Pueblos indígenas, claves en la conservación de la biodiversidad del Bosque Chaqueño

Pueblos indígenas, claves en la conservación de la biodiversidad del Bosque Chaqueño

La región que sufre una de las tasas de deforestación más altas del mundo es hogar de comunidades ancestrales con saberes únicos. La Convención de la ONU que se realiza hasta el 19 de diciembre pone el foco en sus derechos.

El 80 por ciento de la biodiversidad del mundo se encuentra en territorios de pueblos indígenas, como los que habitan en el Bosque Chaqueño, la segunda ecorregión de América después del Amazonas y una de las que presenta la mayores tasas de deforestación a nivel mundial. Para poder preservar esos ambientes y sus valiosos servicios ecosistémicos, diversos sectores resaltan la necesidad de adoptar estrategias de conservación incorporen la perspectiva de Derechos Humanos.

Esta es una de las premisas con las que se trabajó en la 15ª reunión de la Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) de las Naciones Unidas, conocida como COP15, un encuentro que comenzó el 7 diciembre en Montreal y finalizó hoy.

Los resultados de las negociaciones entre representantes de 196 estados fueron plasmados en un documento final que sentará las bases de las estrategias que se implementarán hasta 2030 para intentar frenar la alarmante pérdida de biodiversidad que se registra a nivel global.

Nota completa publicada en TELAM https://www.telam.com.ar/notas/202212/614678-pueblos-indigenas-biodiversidad-bosque-chaqueno-cop15.html

Humedales: cómo conservar a los ecosistemas más amenazados del planeta

Humedales: cómo conservar a los ecosistemas más amenazados del planeta

De acuerdo a la última edición del informe de Perspectiva Mundial de la Convención de Ramsar, los humedales son ecosistemas clave para lograr la reducción de emisiones, la adaptación a los efectos del cambio climático y para frenar la pérdida de la biodiversidad. Pese a sus importantes funciones, son los ambientes más amenazados del planeta y se estima que desde 1970 se perdió un 35% de su extensión a nivel mundial, lo que significa que están desapareciendo tres veces más rápido que los bosques y que más de un cuarto de las especies que habitan allí están en peligro de extinción.

Argentina tiene actualmente 23 sitios designados como Humedales de Importancia Internacional o sitios Ramsar, con una superficie de casi 6 millones de hectáreas. En la región del NEA se encuentran algunos de los más extensos del país, como los Humedales Chaco, las Lagunas y Esteros del Iberá, en Corrientes o el Parque Nacional Río Pilcomayo, en Formosa.

A través de distintas líneas de estudio, investigadoras e investigadores del CONICET trabajan desde esta región para conocer cuáles son las características particulares de los humedales que existen en el NEA. El objetivo final es obtener conocimiento que permita avanzar en el desarrollo sustentable, conservando estos valiosos recursos naturales.

“Los humedales del NEA tienen la particularidad de estar vinculados a los principales ríos de Sudamérica, como el Paraná, Paraguay, Iguazú y Uruguay. Algunos están directamente conectados y otros, como por ejemplo los Esteros del Iberá, están actualmente alimentados únicamente por lluvias. Para comprender cómo funciona cada uno de ellos es necesario tener en cuenta el contexto ecológico territorial en el que se encuentran”, explica Sylvina Casco, investigadora del CONICET en el Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL, CONICET – UNNE). La estructura, la biodiversidad y la productividad de estos ambientes, señala, está condicionada por diversos factores, como la disponibilidad y la circulación del agua, el contenido de nutrientes, la temperatura o el fuego, entre otros.

Las distintas líneas de estudio que se desarrollan en la región apuntan a conocer más acerca del funcionamiento de estos ambientes, abarcando análisis de los sistemas fluviales y de sistemas con aporte de lluvias, aspectos de la biología de la conservación, control biológico, manejo de especies invasoras exóticas, análisis de riesgos de inundaciones y anegamientos por desborde de lagunas en áreas urbanas y periurbanas, entre otros temas. “Con el grupo de Manejo Ambiental del CECOAL que integro, por ejemplo, estamos analizando la complejidad de organización y los patrones de variabilidad ecológica para desarrollar estrategias de manejo sostenible en distintos humedales, como por ejemplo, aquellos vinculados al Paraná o al Macrosistema Iberá”, señala la investigadora, que desde su tesis de doctorado trabaja en ecohidrología, una línea que estudia la influencia de las fluctuaciones hidrológicas sobre la estructura y dinámica de distintas unidades de paisaje, principalmente los bosques fluviales.

Aunque las grandes extensiones de los humedales del NEA podrían indicar que existe un buen estado de conservación en la región, Casco advierte que se están registrando evidencias de cambios en las condiciones naturales de los ambientes vinculados a zonas urbanas o perirurbanas. “Para poder proteger y conservar los humedales es necesario seguir educándonos ambientalmente, continuar las líneas de investigación que permitan conocer el funcionamiento y la dinámica de estos sistemas tan particulares y, de esta manera, valorarlos convenientemente. En este sentido, las distintas acciones que se lleven a cabo -a nivel nacional y provincial- desde las instituciones gubernamentales, no gubernamentales, académicas y desde cada ciudadano en pos de un uso racional y adecuado de los humedales redundará en la protección de estos sistemas tan valiosos”, opina la investigadora.

En ese sentido, destacó el avance que se registró en Corrientes en el año 2020 con la sanción de una ley provincial que establece la creación del Inventario Provincial de Humedales, con vistas a un ordenamiento territorial que garantice el desarrollo sustentable. “Tenemos que trabajar de manera conjunta en nuestro país para lograr la articulación del sector productivo con el académico y científico, para conservar los humedales y el ambiente, en general. Las políticas públicas adecuadas y las líneas de investigación que colaboren en la toma de decisiones para la solución de los problemas que puedan presentarse en el desarrollo de alguna actividad productiva favorecerán el cuidado de los humedales”, concluye.

Acerca del Día Mundial de los Humedales

El 2 de febrero se conmemora el Día Mundial de los Humedales porque en esa fecha se adoptó la Convención sobre los Humedales que se realizó en la ciudad iraní de Ramsar en 1971. Fue el primer acuerdo multilateral sobre el medio ambiente que se firmó a escala mundial.

La Convención sobre los Humedales es un tratado intergubernamental que sirve de marco para la acción nacional y la cooperación internacional en pro de la conservación y el uso racional de los humedales y sus recursos. Actualmente la integran 172 partes contratantes y fueron designados 2.435 humedales de importancia internacional o sitios Ramsar, con una superficie de más de 250 millones de hectáreas. Los sitios Ramsar constituyen la mayor red de áreas de importancia internacional reconocidas oficialmente en el mundo.

Publicada en CONICET

Identificaron en Corrientes al primer fósil de un ocelote de Argentina

Identificaron en Corrientes al primer fósil de un ocelote de Argentina

El primer fósil de un ocelote, un felino silvestre mediano que habita gran parte de América, fue identificado en el yacimiento de Toropí, en la provincia de Corrientes. Se trata del único registro de la especie Leopardus pardalis para Argentina durante el Pleistoceno y se estima que tiene unos 98 mil años de antigüedad.

Los restos fueron hallados por un equipo del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL, CONICET – UNNE) durante una campaña en el año 2018. Luego de analizar detalladamente los restos junto con investigadores del Museo de Ciencias Antropológicas y Naturales de la Universidad Nacional de la Rioja (UNLAR) y del Centro de Investigación Esquel de Montaña y Estepa Patagónica (CIEMEP, CONICET – UNPSJB), el grupo publicó la descripción de este relevante registro en el Journal of Vertebrate Paleontology.

El hallazgo, señalan los investigadores e investigadoras en el artículo, es relevante no sólo porque es el primer registro de la especie en Argentina durante el Pleistoceno, sino también porque se sitúa a 1800 kilómetros al sur del fósil más cercano identificado con precisión. Los restos hallados fueron un fragmento de maxilar derecho y parte de la mandíbula izquierda incompleta, junto con los dientes.

“Hay muy pocos registros previos de esta especie y los que existen están muy fragmentados. Este hallazgo es muy importante porque nos aporta una pieza más para reconstruir la historia de los gatos silvestres, que es un grupo de felinos que no es originario de América del Sur, sino que llegan —junto con otros mamíferos— hace menos de 3 millones de años, cuando se eleva el Istmo de Panamá. Después de eso, se diversificaron bastante, generando muchas de las especies que conocemos hoy, como el gato montés, el gato andino o el ocelote, que es el más grande de todo el clado”, señala el primer autor de la publicación, el investigador principal del CONICET en la UNLAR, Francisco Prevosti.

El hallazgo del fósil ocurrió hace tres años, en el yacimiento paleontológico del Toropí, un sitio de alta relevancia paleontológica ubicado a unos 150 kilómetros de la capital de Corrientes. “Fue en una campaña que hicimos en marzo de 2018, de la que participó casi todo el equipo del Laboratorio de Evolución de Vertebrado y Ambientes Cenozoicos del CECOAL. En esa oportunidad encontramos varios restos que corresponden a otros taxones que ya estaban reconocidos en esa formación, pero enseguida nos llamó la atención esta mandíbula porque se trataba de un carnívoro” señala otra de las autoras del artículo, la becaria doctoral del CONICET en el CECOAL, Cecilia Méndez.

La importancia de este descubrimiento, destacan los investigadores e investigadoras, es que ayuda a determinar con mayor precisión cómo era la composición de la fauna en ese entonces. “Este es el tercer registro de un carnívoro que tenemos para la Formación Toropí -un ambiente en el que predominaban los hervíboros- y todos pertenecen a félidos. Entre ellos, este ocelote es el más pequeño hallado hasta el momento”, agrega Méndez

En la publicación también se incluyeron modelos para analizar posibles explicaciones de cómo se fue modificando la distribución de esta especie a lo largo del tiempo. Los investigadores esperan poder continuar identificando restos de éste y otros carnívoros en Toropí, que puedan permitir sumar más pistas para conocer cómo fue el pasado de la fauna sudamericana.

Publicada originalmente en CONICET

Revelan cómo funciona la especiación rápida de los capuchinos

Revelan cómo funciona la especiación rápida de los capuchinos

Un estudio del que participaron investigadores del CONICET logró documentar cómo funciona el mecanismo de especiación rápida en los capuchinos, unas pequeñas aves migratorias que habitan el Cono Sur de América y que se encuentran en peligro de extinción por la destrucción de su hábitat. Los resultados indican que sus procesos de aislamiento y de selección de pareja permiten la formación de nuevos linajes que, a su vez, tienen la posibilidad de evolucionar y diferenciarse en nuevas especies, lo que constituye un fenómeno muy poco frecuente en este tipo de animales.

Utilizando como referencia a una especie que fue descubierta hace pocos años en los Esteros del Iberá de la provincia de Corrientes, el grupo de expertos analizó los comportamientos y los perfiles genéticos de las aves, combinando intensivos relevamientos de campo con técnicas de laboratorio de última generación. El artículo fue publicado en Science, una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo.

La investigación fue liderada por un equipo del Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell y de la Universidad de Boulder Colorado —ambas de Estados Unidos—, con el aporte de expertos en ornitología y genética del CONICET, pertenecientes al Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL, CONICET – UNNE) y al Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN, CONICET), además del Museo de Zoología de San Pablo, de Brasil.

“Los resultados nos permitieron responder varios interrogantes que teníamos acerca de la radiación evolutiva rápida que se registra en los capuchinos, a los que estamos estudiando hace muchos años. Uno de ellos tiene que ver con los comportamientos de reproducción y cómo hacían para diferenciarse y evolucionar en nuevas especies, porque si bien los machos presentan diferencias visibles, las hembras son todas iguales al ojo humano”, señala Adrián Di Giacomo, investigador adjunto del CONICET en el CECOAL. Fue él quien describió junto a Cecilia Kopuchian, también investigadora adjunta del CONICET en el CECOAL, al Capuchino Iberá (Sporophila iberaensis), una especie que habita en los Esteros del Iberá y coexiste con otras, como el Capuchino canela (Sporophila hypoxantha), por lo que fue tomada para analizar el origen y la importancia de las barreras previas al apareamiento en las primeras etapas de la especiación.

Actualmente se distinguen al menos diez especies de capuchinos que habitan en los pastizales al sur del río Amazonas, que presentan diferencias en los colores de su plumaje y en el canto, pero son casi idénticos genéticamente. Estas características permitirían que pudieran cruzarse e hibridar, sin que existan barreras genéticas que separen a los individuos de diferentes especies.

Sin embargo, después de analizar los comportamientos durante dos temporadas de cría, los resultados indicaron que los capuchinos siempre se aparean con los de su misma especie.

“El trabajo de campo fue intensivo y se realizó en la Reserva San Nicolás del Parque Nacional Iberá durante las temporadas de 2016 y 2018, entre los meses de septiembre a diciembre. Nuestra tarea empezaba con la búsqueda de los nidos, guiadas por los machos que llegaban un poco antes a marcar el territorio y a vocalizar para atraer a las hembras, que son las que incuban los huevos hasta que nacen los pichones y luego empiezan a ser alimentados por la pareja. Todo el ciclo de un nido dura unos 23 días”, repasa la becaria doctoral del CONICET en el CECOAL, Melanie Browne, quien trabajó en terreno junto con la primera autora del trabajo, la estudiante de doctorado de la Universidad de Colorado, Sheela Turbek.

Los distintos experimentos que realizaron en el campo mostraron que las hembras siempre elegían a los machos de su misma especie para el apareamiento, a quienes identifican por su canto y por diferencias en su plumaje con las otras especies. Esto permitió comprobar que la barrera entre las especies es comportamental y no genética.

“Cuando empezamos a estudiar al género Sporophila, hace unos 20 años, las herramientas genéticas que teníamos eran más básicas y no lográbamos identificar las diferencias. Ahora que podemos trabajar con genomas completos, pudimos ver que difieren en unos pocos genes y lo fascinante de este trabajo es que nos permitió comprender algunos procesos que no entendíamos. Uno de ellos tiene que ver con cómo la combinación de estos genes de coloración define el color de diferentes parches del plumaje en los distintos capuchinos”, señala el investigador independiente del CONICET en el MACN, Dario Lijtmaer, otro de los autores del estudio junto con la becaria doctoral Cecilia Estalles y el investigador superior Pablo Tubaro.

Desde el Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell, el ex becario del CONICET en el MACN, Leonardo Campagna fue el responsable de realizar los análisis moleculares y coordinar a los distintos grupos que participaron de esta investigación. “El fuerte de este trabajo es que muestra que, dentro del continente, sin barreras geográficas ni temporales, se están dando cambios genéticos que si bien son muy chicos, pueden llevar a un color nuevo o algo que hace que entre las aves se reconozcan como diferentes y se separen. En ese proceso, identificamos que el rol del comportamiento es muy importante”, señala.

En el caso del capuchino del Iberá, Campagna destaca que no se identificaron que tenga mutaciones propias, sino que las variantes de los genes que lo hacen diferente están presentes en otras especies, aunque no con la misma combinación. “Vamos a seguir estudiando otros aspectos de este fascinante grupo, por ejemplo, en lo que tienen que ver con los mecanismos moleculares que llevan a la diferenciación del color. Combinar la gran capacidad de biólogos de campo, científicos que trabajan con colecciones de museos y biólogos moleculares, tanto en distintas regiones de Argentina como en el exterior, es clave para obtener estas colaboraciones exitosas”, señala el investigador.

Referencia Bibliográfica:

S. P. Turbek et al., Science 371, eabc0256 (2021). DOI: 10.1126/science.abc0256

Publicada en https://www.conicet.gov.ar/revelan-como-funciona-la-especiacion-rapida-de-los-capuchinos/

Desarrollan un nuevo modelo sobre entrelazamiento cuántico

Desarrollan un nuevo modelo sobre entrelazamiento cuántico

Un grupo de investigadores del CONICET desarrolló un nuevo modelo sobre entrelazamiento cuántico. Se trata de un enfoque completamente inédito para la disciplina, ya que utiliza el formalismo de propagadores y la teoría de la información para cuantificar este fenómeno y podría explicar el origen físico de algunas propiedades moleculares.

El trabajo fue publicado en la última edición del Journal of Chemical Physics y fue incluido en la sección de Communications, en la que se destacan los artículos más relevantes del número. Este novedoso planteo fue desarrollado en el marco de la tesis del becario doctoral del CONICET en el Instituto de Modelado e Innovación Tecnológica (IMIT, CONICET – UNNE), Leonardo Millán, con la co-autoría de la investigadora independiente del CONICET en el Instituto de Física de Buenos Aires (IFIBA, CONICET – UBA), Claudia Giribet y del investigador superior del CONICET en el IMIT, Gustavo Aucar.

Entre los diferentes lenguajes o formalismos matemáticos que se utilizan para describir la física cuántica, el más popular es el de Schrödinger. Existen otros, como el de integrales de camino con el que se expresan los propagadores de polarización, que son muy útiles para analizar qué ocurre en distintos sistemas moleculares y tiene una de sus aplicaciones concretas en el estudio de las propiedades espectroscópicas de la Resonancia Magnética Nuclear (RMN).

“El modelo que logramos desarrollar permite cuantificar el entrelazamiento cuántico mediante el formalismo de propagadores de polarización, que es en el que se especializa el grupo de Física Atómica y Molecular del IMIT, del que fui miembro durante mi formación doctoral”, señala Millán. Para su tesis, trabajó sobre una hipótesis planteada por el grupo que sostenía que dentro de la molécula el acoplamiento indirecto entre espines nucleares tendría su origen en ese entrelazamiento.

“Hasta el momento no se había propuesto utilizar este lenguaje para explicar uno de los fenómenos más raros y característicos de la cuántica: el entrelazamiento. Se refiere a que efectos que se producen en lugares cercanos o muy alejados entre sí se pueden relacionar de manera instantánea. Es de los efectos más ‘cuánticos’ que se conocen y que no se pueden entender desde la física cotidiana. Lo que hemos demostrado es que, a nivel molecular, estos fenómenos explicarían la interacción entre los espines de los núcleos atómicos”, señala Gustavo Aucar, otro de los autores del trabajo y responsable del grupo de Cuántica Molecular del IMIT, el cual trabaja en esta línea desde hace más de una década. Durante todo este tiempo, comenta, advertían algunas expresiones que daban cuenta de la existencia de un fenómeno no local subyacente a la regla empírica de Karplus, pero no contaban con herramientas físico-matemáticas adecuadas para demostrarlo.

En ese contexto surgió el trabajo de Leonardo Millán, que empezó a vincularse al grupo como estudiante de grado de la Licenciatura en Física y asumió el desafío de involucrarse en el tema de entrelazamiento —que aún no había sido estudiado en profundidad por ningún miembro del instituto—, culminando con el desarrollo de este modelo en su tesis de doctorado. Para esta parte del trabajo, destacan que también fue fundamental el uso de una herramienta matemática que opera con orbitales moleculares localizados, desarrollada por Claudia Giribet.

De la física a la ciencia de datos

Después de haber obtenido su doctorado en Física en la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) a través de una beca del CONICET, Leonardo Millán optó por continuar su carrera en el área de ciencia de datos. Actualmente se desempeña como líder de proyecto en una empresa creada en el NEA que presta servicios informáticos a compañías de distintas partes del mundo.

“Mi formación en Física y haber hecho un doctorado me dieron herramientas para resolver problemas de todo tipo, no sólo limitados a ese campo de estudio. Esos diez años fueron un entrenamiento único que hoy me permite que, cada vez que aparece un problema, sepa cómo informarme y documentarme, cómo desglosarlo y cómo resolverlo. Eso es una gran ventaja para realizar este tipo de trabajos”, dice.

Pero Millán no es el primer ex becario del IMIT que se orientó por una carrera en el sector privado. Según cuenta Gustavo Aucar, uno de los fundadores del instituto que tiene sede en la ciudad de Corrientes, actualmente hay varios doctores formados allí que están prestando servicios vinculados a la ciencia de datos en distintas empresas y al menos una doctora en Física que se desempeña en el área de medicina nuclear.

“Para nosotros es una alegría enorme verlos crecer en otros ámbitos porque significa que la academia puede producir recursos humanos que hacen aportes importantes al sector privado y también a la sociedad civil, como ocurre con ODESLA, que es una organización sin fines de lucro promovida por otro de nuestros ex becarios”, finaliza Aucar. En esta fundación, Millán se encuentra colaborando con un proyecto que busca predecir el riesgo en el que se encuentra una víctima de violencia de género que se acerca a una oficina de atención.

Referencia bibliográfica:

Leonardo A. Millán, Claudia G. Giribet and Gustavo A. Aucar, The Journal of Chemical Physics, Volume 153, Issue 22, On the quantum origin of few response properties. DOI: 10.1063/5.0027545

Nota publicada en https://www.conicet.gov.ar/desarrollan-un-nuevo-modelo-sobre-entrelazamiento-cuantico/

Un gliptodonte en las alturas: describen nueva especie que habitó áreas andinas

Un gliptodonte en las alturas: describen nueva especie que habitó áreas andinas

Una nueva especie de gliptodonte, un enorme mamífero prehistórico que habitaba Sudamérica hasta hace unos 9 mil años, fue descubierta por investigadores del CONICET. La particularidad de este hallazgo radica en que se trata de un animal que estaba adaptado a ambientes de altura y que vivía en las zonas andinas y subandinas de Bolivia, a más de 3 mil metros sobre el nivel del mar.

Los resultados del estudio de los fósiles hallados en distintos puntos de la región oriental de ese país fueron publicados recientemente en el Journal of Systematic Palaeontology.  Glyptodon jatunkhirkhi es el nombre con el que se denominó a este nuevo taxón que, según indican los autores del trabajo, está emparentado con otros de tierras bajas del sur del continente, aunque con un menor tamaño.

“Este hallazgo revela nuevas pistas sobre la historia evolutiva y biogeográfica de este grupo de gliptodontes que es bastante dinámica, ya que son los únicos que participaron en el Gran Intercambio Biótico Americano. Haber logrado describir esta nueva especie que estaba adaptada a las alturas nos ayuda mucho a entender cómo pudo haber sido ese evento”, señala Francisco Cuadrelli, becario postdoctoral del CONICET en el Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL, CONICET – UNNE) y primer autor del trabajo.

Después de analizar restos fósiles que habían sido hallados en diferentes yacimientos paleontológicos de Bolivia durante la última década —algunos de los cuales se encontraban resguardados en museos—, los investigadores lograron confirmar que se encontraban frente a una nueva especie. Para nombrarla, eligieron el vocablo quechua jatunkhirkhi, que significa armadillo gigante y es la palabra que usan los pobladores locales para referirse a estos animales prehistóricos.

“Para nosotros es alucinante confirmar que los gliptodontes pudieron adaptarse a estos ambientes y vivir en zonas tan elevadas”, agrega otro de los autores de la publicación, el investigador independiente del CONICET en el CECOAL, Alfredo Zurita. Además, destaca que esta es la primera especie del género Glyptodon que se reconoce para Bolivia y representa uno de los pocos registros correspondientes al Pleistoceno en áreas andinas y sub-andinas.

En cuanto a las características de este nuevo gliptodonte, los investigadores señalan que era más pequeño que otros del mismo género, como Glyptodon munizi o Glyptodon reticulatus. “Si bien el cráneo tiene las mismas dimensiones que los de animales que vivieron en la llanura pampeana, su coraza es proporcionalmente más chica. Para esto tenemos dos posibles interpretaciones: pudo haber sido una adaptación a ambientes con menor productividad vegetal, o bien, una adaptación que pudo favorecer la capacidad de desplazamiento de este taxón en ambientes más irregulares”, explica Cuadrelli.

Este patrón de adaptaciones a distintos ambientes, con diferentes taxones en zonas de llanura, de altura e intertropicales, es advertido en diversos xenartros, que son los mamíferos placentarios exclusivamente americanos, como los osos hormigueros, los armadillos y los perezosos.

El grupo de paleontólogos que participó de este hallazgo, compuesto por investigadores de Argentina, Uruguay, Bolivia y Estados Unidos; tiene previsto profundizar el estudio de esta nueva especie. “El próximo paso es analizar otras colecciones e incorporar información para generar hipótesis más plausibles que nos permitan seguir interpretando a este grupo”, finaliza Cuadrelli.

Referencia bibliográfica

Francisco Cuadrelli , Alfredo E. Zurita , Pablo Toriño , Ángel R. Miño- Boilini , Daniel Perea , Carlos A. Luna , David D. Gillette & Omar Medina (2020): A new species of glyptodontine (Mammalia, Xenarthra, Glyptodontidae) from the Quaternary of the Eastern Cordillera, Bolivia: phylogeny and palaeobiogeography, Journal of Systematic Palaeontology. https://doi.org/10.1080/14772019.2020.1784300

Publicada en https://www.conicet.gov.ar/un-gliptodonte-en-las-alturas-describen-nueva-especie-que-habito-areas-andinas/

Mutaciones del ADN de los monos carayá rojos podrían haberlos salvado de la fiebre amarilla

Mutaciones del ADN de los monos carayá rojos podrían haberlos salvado de la fiebre amarilla

Entre 2007 y 2009, un brote de fiebre amarilla arrasó con las poblaciones de monos aulladores, conocidos también como carayá, que existían en la provincia de Misiones. Los ejemplares del aullador rojo (Alouatta guariba clamitans) y del aullador negro y dorado (A. caraya), que durante tres años fueron seguidos y estudiados por en la zona, aparecieron muertos y recién en 2014 hubo nuevos registros de esta especie en una de las campañas realizadas en el Parque Provincial Piñalito.

Para buscar las posibles causas que permitieron que algunos monos resistan al virus que provoca la enfermedad, un grupo de investigadoras e investigadores del CONICET y de universidades de Estados Unidos analizó el perfil genético de los sobrevivientes y detectaron mutaciones en su ADN. Los resultados fueron publicados recientemente en un artículo en el American Journal of Physical Anthropology.

Conocer más acerca de la resistencia a virus que migran de animales a humanos (y viceversa) resulta fundamental en estos tiempos, en los que la pandemia del SARS-CoV-2 obligó a replantear múltiples comportamientos humanos. Aunque los resultados de este trabajo son preliminares y se requerirán pruebas más amplias para confirmar la hipótesis, significan un importante aporte para el conocimiento.

“El mono carayá rojo es la especie más amenazada en Argentina y está incluida entre las de mayor riesgo de extinción en el mundo, por lo que este trabajo busca generar un aporte que nos permita conocer y conservar a los pocos ejemplares que resisten en la selva misionera”, señala Ilaria Agostini, investigadora del CONICET en el Instituto de Biología Subtropical (IBS, CONICET – UNaM) y una de las autoras del estudio.

Durante el brote, los investigadores detectaron que los aulladores negros y dorados fueron los más afectados, por lo que se preguntaron si es que los aulladores rojos podrían tener alguna diferencia genética que los ayude a sobrevivir. Para determinarlo, estudiaron dos genes del sistema inmune, llamados TLR7 y TLR8, que reconocen y destruyen los virus invasores tanto en humanos como en primates no-humanos.

Aunque no se hallaron variantes genéticas entre los monos sobrevivientes y los que murieron en el brote, al comparar las dos especies de aulladores se detectaron tres mutaciones en la secuencia de ADN de individuos aulladores rojos. Dos de estas mutaciones, explican los autores, provocan cambios en una proteína que está involucrada en la detección del virus. Esto podría afectar la respuesta inmune a la fiebre amarilla y explicar por qué hubo más aulladores rojos que resistieron.

Una de las posibles hipótesis que plantean los investigadores es que esta subespecie de monos habría estado expuesta en el pasado a un virus que seleccionó positivamente estas mutaciones genéticas. Para probarlo, serán necesarios estudios con muestras más amplias y en distintas regiones.

Pese al carácter exploratorio de este trabajo, los autores destacan su relevancia en un contexto en el que la interacción de los humanos y los animales salvajes es cada vez mayor. A su vez, resaltan la utilidad de estos datos para las nuevas estrategias de manejo y recuperación de monos que se están diseñando en Argentina, como el Plan de Conservación de Primates, que comenzó a gestarse en 2019 con participación de investigadores del CONICET.

“En el caso particular de los carayá, no debemos perder de vista que tienen un papel fundamental para el cuidado de la salud pública de las comunidades, ya que actúan como centinelas epidemiológicos de la fiebre amarilla. La muerte de los monos en la selva nos da una primera señal de alarma, nos muestra que está circulando el virus y nos permite alertar a los responsables de las estrategias sanitarias para reforzar las campañas de vacunación en la población. Sin monos y sin selva, el virus va a llegar con mucha mayor facilidad a los humanos”, finaliza Ilaria Agostini.

Referencia bibliográfica: “Positively selected variants in functionally important regions of TLR7 in Alouatta guariba clamitans with yellow fever virus exposure in Northern Argentina” https://doi.org/10.1002/ajpa.24086

Nota publicada en https://www.conicet.gov.ar/mutaciones-del-adn-de-los-monos-caraya-rojos-podrian-haberlos-salvado-de-la-fiebre-amarilla/

La historia ambiental de Misiones: cómo el cultivo de la yerba mate configuró el poblamiento provincial

La historia ambiental de Misiones: cómo el cultivo de la yerba mate configuró el poblamiento provincial

Analizar los cambios que se dan en la naturaleza por el impacto de los humanos es el objetivo de la historia ambiental, una rama que explora tanto las relaciones sociales como el contexto económico que configuran a las sociedades. Desde la provincia de Misiones, la principal productora y exportadora de yerba mate de Argentina, una investigadora del CONICET estudia cómo este cultivo influyó en el poblamiento del territorio, analizando las distintas corrientes inmigratorias registradas entre 1920 y 1960.

La conformación de colonias de origen alemán, la oferta de incentivos económicos y el interés académico de universitarios europeos por este por entonces remoto destino del Nordeste argentino son algunos de los aspectos que se describen en distintos trabajos, que emplean diversas fuentes para construir la cartografía etnográfica misionera. Se trata de una perspectiva inédita para la región, que permite reconstruir el pasado con múltiples fuentes.

María Cecilia Gallero es investigadora adjunta del CONICET en el Instituto de Estudios Sociales y Humanos (IESYH, CONICET – UNaM) y hace más de dos décadas se dedica al estudio de los procesos de colonización privada en la región del Alto Paraná, una zona que incluye el actual territorio de Misiones. Después de graduarse como licenciada en Historia en la Universidad del Salvador en Buenos Aires, decidió volver a la provincia donde pasó su niñez y juventud para intentar responder los interrogantes que le surgieron de pequeña, cuando se preguntaba por qué los alemanes y suizos que vivían en su pueblo habían elegido esta región de América del Sur para instalarse.

“La inmigración en Misiones tiene distintas corrientes. La primera se da a partir de la creación del territorio nacional en 1881, que es cuando el gobierno empieza a promover las colonias oficiales. Fue un proceso bastante rápido y llegaron, en su mayoría, colonos de países limítrofes, principalmente Brasil”, señala la investigadora y destaca que, de acuerdo al censo de 1895, cerca de 12 mil de los 33 mil habitantes registrados provenían de ese país.

Después de la Primera Guerra Mundial, empezaron a surgir emprendimientos privados de capitales nacionales y extranjeros, como las compañías Alto Paraná y Eldorado, que adquirieron tierras y organizaron la llegada de inmigrantes. Así, se diseñaron tres colonias que fueron pensadas especialmente para descendientes de alemanes: Puerto Rico, Montecarlo y Eldorado.

Los archivos de estas compañías se conservaron intactos a través de las décadas y fueron una de las principales fuentes consultadas por la historiadora. “Este material, que incluye datos de los lotes, las fechas de venta y los precios que se pagaron, me permitió reconstruir el mapa de cómo se distribuyeron las tierras”, cuenta Cecilia Gallero, quien conformó una primera base de datos sobre Puerto Rico —para su tesis doctoral— y que posteriormente amplió a otras zonas de la región para avanzar en un proyecto de cartografía etnográfica inédito en Misiones.

Los testimonios de la época revelaron que la religión jugó un papel importante en ese entonces. “Carlos Culmey era un ingeniero alemán que estaba a cargo de la compañía y fue quien impuso una visión religiosa para las colonias. Si bien era protestante, vino acompañado por un sacerdote jesuita, Max von Lassberg, y juntos determinaron que en Puerto Rico se instalarían los católicos y en Montecarlo, los protestantes”, señala la historiadora.

Esa división se fue diluyendo con los años y a partir de 1937 empiezan a llegar a Misiones inmigrantes provenientes de Suiza, país que por ese entonces atravesaba una profunda crisis económica. Los suizos se instalaron directamente en una subdivisión de la Colonia Puerto Rico, en “Línea Cuchilla”, ya que en esa zona habían quedado muchos terrenos sin vender.

Un tiempo antes, en la década de 1920, otro grupo de suizos había llegado a Misiones con la intención de producir yerba mate. Fueron ellos los que crearon los primeros cultivos de grandes extensiones, en Santo Pipó.

“Esto ocurrió a partir de pequeñas conexiones, que empezaron con un profesor de la Universidad Politécnica de Zurich, Sprecher von Bernegg, quien era especialista en plantas subtropicales e incentivaba a sus alumnos a que en lugar de viajar hacia África para dedicarse al cultivo del caucho o de palmeras de aceite, se instalen en Misiones y cultiven yerba mate. Eso generó que varios de esos estudiantes, una vez graduados de ingenieros agrónomos, se radiquen en lo que hoy es la ciudad de Santo Pipó”, repasa Gallero.

Aunque la yerba mate era una especie nativa que crecía en el sotobosque y ya era plantada en Misiones, la llegada de los suizos cambió las prácticas. “Crearon yerbales de grandes extensiones, con procesos completamente distintos y con técnicas diferentes a las que se implementaban en Brasil”, indica la historiadora.

Desde la perspectiva de la historia ambiental, en vínculo con otras disciplinas como la geografía, la química o la ingeniería agronómica es fundamental para analizar de qué manera la naturaleza y las acciones de los humanos se impactan mutuamente. “En muchos casos, representa un gran desafío para una historiadora, pero me parece fundamental que, en un lugar como Misiones, una provincia ubicada en una de las regiones más biodiversas del mundo, asumamos la responsabilidad de indagar en estas cuestiones”, finaliza Gallero.

Nota publicada en https://www.conicet.gov.ar/la-historia-ambiental-de-misiones-como-el-cultivo-de-la-yerba-mate-configuro-el-poblamiento-provincial/

El río como barrera de especies: estudian la diferenciación genética en aves del Paraná y el Paraguay

El río como barrera de especies: estudian la diferenciación genética en aves del Paraná y el Paraguay

Una hipótesis clásica de la biología evolutiva, planteada por Albert Wallace en el Siglo XIX, sostiene que los ríos podrían actuar como barreras para la dispersión de los individuos y serían la causa de que se observen diferencias entre las poblaciones que se encuentran en cada uno de los márgenes, pudiendo con el tiempo dar lugar a la formación de nuevas especies. Esta teoría fue ampliamente estudiada en la cuenca del río Amazonas —donde fue postulada originalmente por el naturalista inglés—, pero existen pocos análisis en otros sistemas fluviales.

Por primera vez, investigadoras e investigadores del CONICET y de la Universidad de Cornell de Estados Unidos, pusieron a prueba esta hipótesis en el eje conformado por los ríos Paraná y Paraguay, utilizando técnicas genómicas para analizar las diferencias en siete especies de aves. Los resultados mostraron que la diferenciación genética coincide con el río en sólo una de ellas, mientras que en las demás, las divergencias son dispares.

El estudio, liderado por investigadores del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL, CONICET – UNNE) y del que participaron ornitólogos del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACNBR, CONICET), fue publicado la semana pasada en la  revista Molecular Ecology y destacado en una nota de tapa, con comentarios de otros expertos. Las conclusiones de esta investigación aportan nuevas ideas acerca de los procesos evolutivos de las aves neotropicales.

“En este trabajo usamos datos genómicos para poner a prueba la hipótesis de Wallace en la mayor cuenca subtropical del Neotrópico y podemos decir que nuestros resultados apoyan parcialmente el efecto del eje de los Ríos Paraná-Paraguay como barrera ribereña. No observamos que el sistema fluvial actúe como una barrera geográfica absoluta, pero sí que ha moldeado de diferentes maneras la distribución y la estructura de la población de algunas especies de aves”, explica la primera autora del trabajo, la investigadora asistente del CONICET en el CECOAL, Cecilia Kopuchian.

En esta investigación, los ornitólogos evaluaron el grado de diferenciación genómica mitocondrial y nuclear en siete especies de aves con supuesta diferenciación morfológica coincidente con el sistema fluvial Paraná-Paraguay. Analizaron datos del carpintero real (Colaptes melanochloros), el chinchero chico (Lepidocolaptes angustirostris), la choca común (Thamnophilus caerulescens), el juan chiviro (Cyclarhis gujanensis), el celestino (Thraupis sayaca), el brasita de fuego (Coryphospingus cucullatus) y la reinamora grande (Cyanocompsa brissonii).

“Nos inspiramos en un estudio clásico de la avifauna del Chaco Sudamericano publicado por Lester Short en 1975, donde el autor señalaba al río Paraná-Paraguay como posible barrera para numerosas especies de aves de la región”, comenta el investigador adjunto del CONICET y director del Laboratorio de Biología de la Conservación del CECOAL, Adrián Di Giacomo.

Sólo en una de las especies, la choca común, el contacto entre las poblaciones coincide exactamente con la ubicación de la barrera fluvial. Una de las hipótesis alternativas planteadas por los investigadores consiste en que la disparidad en la divergencia y las historias demográficas observadas en las otras seis especies tiene que ver con los paleocauces. “El río tuvo distintos cauces a lo largo de la historia en la zona en la que hoy se encuentran los Esteros del Iberá y eso pudo haber influido en la distribución de las poblaciones de algunas especies”, señala Kopuchian.

La otra posible explicación tiene que ver con las ecorregiones. En la mayoría de los casos, las zonas de contacto coincidieron con la transición entre el Espinal y el Chaco —que coincide con la ubicación de los paleocauces— o las Pampas.

En las conclusiones del trabajo, los autores indican que el río podría haber influido directamente, como una barrera semipermeable tanto en el presente como en el pasado, o indirectamente, promoviendo el establecimiento de diferentes ecorregiones en sus márgenes. “Esta es una diferencia respecto a los resultados que se observaron en los estudios realizados en el Amazonas. Es un patrón que revela la complejidad que existe en esta zona, por ejemplo, en sistemas como el de los Esteros del Iberá”, advierte Kopuchian.

Este estudio, resaltan los investigadores, muestra el efecto de barrera para un río Neotropical fuera de la cuenca del Amazonas. Además, destacan la necesidad de explorar el papel de la ecología y de los atributos biológicos en la diversificación de otras especies.

Referencias bibliográficas

Kopuchian, C., Campagna, L., Lijtmaer, D. A., Cabanne, G. S., García, N. C., Lavinia, P. D., … & Di Giacomo, A. S. (2020). A test of the riverine barrier hypothesis in the largest subtropical river basin in the Neotropics. Molecular Ecologyhttps://doi.org/10.1111/mec.15384

Nota publicada en https://www.conicet.gov.ar/el-rio-como-barrera-de-especies-estudian-la-diferenciacion-genetica-en-aves-del-parana-y-el-paraguay/